Un cuarto de siglo lleno de experiencias
¡Sí, habéis calculado bien! Lo que vienen a ser 25 años. Ni uno más, ni uno menos.
Nací en Alicante un 24 de abril de 1982. Por aquellos entonces mis padres escuchaban grupos como Alaska, Mecano, Duncan Dhu, Cómplices… y bailaban al ritmo de Grease. Claro que, entre achuchón y achuchón, ya sabéis lo que puede pasar. Luego te dicen que los niños los trae la cigüeña.
¿Sabéis? A veces pienso en lo mucho que me cuesta recordar cualquier cosa anterior a los 15 años. ¿Será porque, llegado un momento, al meter nuevos datos en el cerebro desaparecen otros? De hecho, hay un vacío fotográfico entre los 15 y los 18 que no me explico muy bien. ¿Dejaron de fabricar cámaras? Uno más entre tantos expedientes X.
Hace 25 años, a estas horas estaría pegando mis últimas patadas al vientre materno. En cambio, esta noche estoy aquí, sentado en esta silla, perdiendo horas de sueño, escuchando jazz, reflexionando un poco y escribiendo mis conclusiones. Hay que ver cómo han cambiado los tiempos. Antes jugábamos a las canicas, al escondite, coleccionábamos cromos y pasábamos mucho más tiempo en la calle, aprendiendo a base de golpes.
Porque es ley de vida. Te caes, te levantas e intentas llevar más cuidado la próxima vez. En cambio, ahora nuestros jóvenes crecen jugando al ‘Pro Evolution Soccer’ incluso antes de hacer la comunión. ¿Estarán preparados para lo que les espera ahí fuera?
Creo que me estoy cuestionando demasiadas cosas que no vienen a cuento, así que a lo que íbamos: ¡¡¡HOY ES MI CUMPLE!!! Y estoy contento por seguir cumpliendo años. Porque lo importante es sumar y, más todavía, sumarlos en un entorno agradable y rodeado de amigos. Ahí está la diferencia. Porque todos conocemos muchas personas a nuestro alrededor. Personas que van y vienen, y llenan nuestra ‘agenda de contactos’. Pero cuando de verdad necesitas hablar con alguien que te comprenda, que te escuche y te pueda decir esas ‘palabras mágicas’, puedes recorrer la agenda de la ‘A’ a la ‘Z’ y ver que no te vale cualquiera, que los buenos se cuentan fácilmente. Puedo sentirme afortunado, porque por mucho que el dinero dé la felicidad o no, hay cosas que no se compran.
Este año mi cumpleaños ha caído martes. Teniendo en cuenta que ya comenzaron las clases, que después de semana santa estamos en la recta final y que cada uno tiene sus compromisos, es muy complicado celebrar algo entre semana. Así que, y pese a que los supersticiosos digan que anticipar da mala suerte, decidimos celebrar mi cumpleaños este sábado día 21.
Estábamos tomando unas cervezas el jueves pasado. Hablábamos del verano, de los proyectos que tenemos cada uno para los meses de calorcito, del concierto que teníamos el 14 de abril y se suspendió, de música, de tecnología, de chicas, de todo un poco, exceptuando deporte y política. Hay una frase que me salió del alma una tarde en la universidad y decía tal que:
"- Ahora lo entiendo todo:
Es que no hablamos de fútbol."
(Sólo unos pocos conocen el contexto, jeje…)
Total, que decidimos hacer un mini-concierto el sábado por la noche en el local de ensayo. En principio, no me parecía muy buena idea al ser yo el mayor responsable si pasaba algo, pero, finalmente y analizando todo con mayor detalle, el viernes lo confirmamos.
Llamamos a los chicos de Biar (resto de componentes del grupo) para ver si podían venir. No hubo ningún problema. También llamamos a varios colegas que quedaban invitados si les apetecía hacer algo diferente, y así celebrarlo todos juntos.
El sábado nos metimos en el local a las 9 de la noche para montar y hacer pruebas de sonido. Al faltarnos tiempo para ecualizar, y dado que la gente vendría a partir de las 11, recogimos la cena para tomarla allí mismo.
Cenamos pizzas y bebimos cerveza (porque estamos a dieta, claro). Luego abrimos la tarta y me tocaron un ‘Happy Birthday’ mientras encendíamos las velas. Fue muy emotivo, así que con los nervios se me olvidó pedir el deseo al soplar, jeje…
Cuando dieron las 12, pensamos que ya no llegaría nadie más, así que abrimos el ron y el whisky y comenzamos lo que sería el primer Concierto Privado de ‘Inachis IO’.
Digamos que un ensayo a puertas abiertas, muy familiar y sin ningún tipo de presiones. ¿Que sale mal? Sin problema. ¿Qué sale bien? Pues genial. Sonase como sonase, nuestra única intención era pasar un rato agradable, disfrutar y echar unas risas. Y así lo hicimos…

Finalmente, quiero agradecer a Mark, David, Laura, Ana y Jorge por vuestra compañía y por ocuparos de hacer las fotografías correspondientes. A Eduardo, Bernardo y Rafa por vuestro interés y motivación por el concierto, habiéndoos avisado con solo un día de antelación. Sin olvidarme de Gerardo, porque la idea tuvo éxito y trabajamos juntos para hacerla realidad. Un abrazo a todos.

P.D: A todos aquellos que no pudieron asistir, comentaros que os perdísteis una bonita velada, jajaja. Ya sabéis que no soy rencoroso, no os lo tendré en cuenta ;P



Fue una pena no poder ir…es que asi de una dia para otro…
Pero bueno, la proxima vez no fallo jejejeje.
Salud tio! A disfrutarrrr (burrrrrrrr
Comentario de Adrián — 27 Abril 2007 @ 4:34 pm
La verdad es que los que no fueron se lo perdieron!, nosotros lo pasamos genial :-D , le he pillado el gustillo a eso de los conciertos privados, a ver si cuando seáis famosos me seguís invitando xDDD
Comentario de dfrriz — 4 Mayo 2007 @ 3:27 pm
Ese Pablo!!! como me hubiera gustado estar en el concierto mi niño, pero razones ajenas a mi me lo impidieron, como ya sabes…decirte que me encanta tu blog y que espero asomarme más a menudo por aquí entre examen y examen, te quiero un monton, besines…
Comentario de María — 1 Junio 2007 @ 10:32 pm